domingo, 2 de enero de 2011

Gato

Gato. Gato negro, gato pardo, gato con ojos de linterna. Gato de la suerte, gato bruja, gato momia, dios gato, por favor. Necesito de su auxilio.
Necesito de su ligereza, de su habilidad para pasar como un suspiro entre las luces de la calle sin ser visto, oído o incluso sospechado. Pido que me enseñen a ser olvidada tan rápido como los gatos que a veces vemos cruzarse en nuestro camino.
Muéstrenme la manera de realizar el salto preciso, el salto limpio, el salto que es hermoso porque no hay en él ninguna duda, ni el más mínimo titubeo. El salto que tantas veces los salva de la muerte y de la prisión eterna, o de nosotros los humanos.
Hermosura de gato, haz que aprenda el orgullo del lomo erguido, del caminar seguro. Enséñenme a responder a los que me observan con miradas que atraviesan, que sondean, que perturban.
Quisiera saber como ustedes el valor de la tranquilidad, del sueño, del pasar dulce del tiempo. Por favor, requiero de su capacidad para nunca perder la calma.

Gato, señor gato, déjame acercarme a ti. Déjame tocarte, déjame admirarte, déjame aprender de ti.
Pero necesito sobretodo, gato, descubrir cómo haces para caer eternamente de pie; para lograr cada vez levantar tu cuerpo; para mirar siempre de frente, hacia allá adelante.
Gato querido, quiero que me enseñes a sobrevivir.


Coyota, un poco triste.

1 comentario:

  1. parece que todas tenemos problemas con los gatos... ahi no puedo darte ningun consejo, pero estoy aqui para ti coyota.
    BR

    ResponderEliminar