martes, 9 de octubre de 2012
In memoriam P.
sábado, 6 de octubre de 2012
Paríses.
Hoy leí sobre París… Pero han sido tres Paríses diferentes, leí sobre los tres.
El primero estaba lleno de puentes, edificios dorados, ríos e ingenuidad. El segundo era puro drama, que si esto y que si lo otro, de pronto sucedía algo super emocionante o muy bohemio, como apostar por lo que Hammas elegiría para nosotras o grafitear paredes con frases en español; o puras lágrimas y corazones encogidos (ó más bien fué otra cosa la encogida). Me parece que el mejor París fué el tercero, llegué preparada y libre; Era amiga de las calles y del sucio Sena, incluso de ese cielo eteramente encapotado… Y LA sonrisa… esa sonrisa con la que sigo soñando aveces… Con la que compartí el mejor de los tres Paríses.
La sonrisa llegó anteanoche y me siento como tonta… Me río de todo y hasta pensé, imaginé! que podía besarla… Pero Hoy a las 19 con 3, me doy cuenta que no; Hay cosas que no pueden ser y esa es una de ellas, así, me quedo con mis varios tomos de “París” , mis sueños y mi otoño árabe.
jueves, 20 de septiembre de 2012
Las niñas de España
Pero sé que estamos juntas, que el mar que nos separa no es tan grande. Porque el mundo es muy chiquito y por algo nos encontramos.
martes, 18 de septiembre de 2012
Papel aluminio
Los paisajes dejan de ver mi cuerpo.
Mi cuerpo se pega a la pared.
La pared es fría, me envuelve como papel aluminio.
La luna es plateada, me sonríe y juega en el jardín.
Mi jardín que ya no existe.
Que se quedó en los ojos de mi mamá, y mis hermanos. En las manos fuertes de mi papá. Y en las patas sucias de mi perro.
El perro labio que sí existe, y que sonríe con los ojos.
Que se hunden como Abismos compartidos.
Que comparten ausencias y susurros.
Y hablan en voz baja para que solo yo los escuche.
Porque son tiempo. Lo reparten. Lo regalan.
Preparan galletas como si fueran medicinas.
Y me curan las rodillas con sus párpados de chocolate.
Y me besan.
Y me tiran sobre la cama.
A un abismo hondo como el cielo de la noche.
domingo, 12 de agosto de 2012
Rastros
sábado, 16 de junio de 2012
Victoria
Los lunes era Jerónimo. Era alto y moreno, con unos ojos enormes y largas pestañas. Contaba historias y todo el tiempo sonreía.
Los martes era Alfonso. Se la llevaba a bailar salsa y le traía flores de todos los colores. A veces me traía regalos a mi también.
Los miércoles era Sebastián, el favorito de mi abuela. Sus padres eran ricos hacendados, por lo que tenía mucho dinero. Sus ojos eran verdes. Pero a ella no le gustaba tanto: "es muy presumido", decía.
Los jueves era Luis. Mulato de hombros anchos y voz grave. Tocaba la guitarra y la hacía reir.
Los viernes era Humberto, Beto para los amigos. Era su favorito. Le cantaba canciones y le escribía bellos poemas. Tocaba la guitarra también. Tenía una nariz prominente que al principio me causaba gracia, pero después admiración.
Los sábados era Federico. De ideas revolucionarias y espíritu libre. Tenía el cabello castaño rizado y mirada soñadora. Era mi favorito, y una tarde lluviosa de verano me besó bajo el árbol de aguacates, mientras ella iba por el café.
Los domingos descansaba y entonces salíamos las dos juntas al cine o nos leíamos o tocabamos el piano.
jueves, 17 de mayo de 2012
domingo, 13 de mayo de 2012
Y...
martes, 8 de mayo de 2012
Té.
Suya, como siempre,
Coyota.
martes, 17 de abril de 2012
Carta a Coyota del Barón Rojo.
La Duda.
La había atrapado hace unos años, cuando la descubrí caminando a mi lado, siempre fumando un habano fuerte.
Era alta y flaca, se paseaba con parsimonia, echándome de vez en cuando el humo de su cigarro en la cara, impidiéndome ver con claridad lo que pasaba a mí alrededor.
Al principio bastaba con agitar la mano para disolver la nube proyectada, pero al pasar los días, las semanas y los meses, ni aún abanicándome lograba dispersar esa niebla. Se había aposentado, miraba todo a través de un velo escuro.
Pasó el tiempo y la Duda no me dejaba sola, ni dejaba tampoco esos molestos cigarros con los que enturbiaba mis sentidos. Cierto domingo D. me mostró cómo meter humo en una botella, exhalaba las bocanadas de humareda de su pipa y con paciencia lo metía todo dentro del frasco de vidrio. Justo ahí tuve la gran idea : me desharía de todo el humo que me rodeaba encerrándolo en una garrafa.
Así, estando sola en la casa, comencé a absorber y expulsar el humo dentro de la botella, pero inhalé con tanto ahínco que hasta a la Duda me llevé; fue así como la encerré. Tapé bien el corcho, y subiéndome a una silla la abandoné en la alacena.
Desde entonces anduve tranquila, de vez en cuando me abanicaba para ahuyentar el recuerdo.
Ayer de alguna manera el frasco se rompió y creí ver a la Duda por la esquina del cuarto, sacando su encendedor... sin prisas... Haciendo patente que tiene todo el tiempo del mundo, sin importarle que la hubiera ignorado.
martes, 20 de marzo de 2012
Abuelos
domingo, 11 de marzo de 2012
Para el.
gardenias,
donde amarte.
Enamórame lento
con la luz de marzo,
para encontrate sembrado entre las flores que sostienen la silueta de tu cuerpo,
aquí donde mi pecho es invernadero
de miradas,
de aleteos,
que van poblando tu espalda.
lunes, 20 de febrero de 2012
Instrucciones para ser poeta.
Si no tiene el hábito de fumar, este es el momento idóneo para comenzar con el vicio. Corra como desesperado a la tienda mas próxima para comprarse la cajetilla mas barata, (no hay que olvidar que los poetas andan siempre cortos de dinero). Salga de la tienda y con manos temblorosas encienda el primer cigarrillo del día; Aspire el humo como si su vida dependiera de ello, exhale y vuelva a repetir el paso anterior.
Habiendo cumplido estos pasos puede usted comenzar a escribir todas las tonterias que le pasen por la cabeza sobre temas como: La vida, el odio, el amor y cosas por el estilo. En este momento es muy importante pensar en todas esas personas hacia las que siente rencor, ó por el contrario, pensar en el ser amado.
Tiene usted ahora su primer poema, no hace falta mas que repetir desde el principio todos los pasos por un periodo más largo de seis meses para poder autodenominarse “poeta”.
martes, 14 de febrero de 2012
Teoría Cromática
En realidad es muy simple. Mi teoría es que todos los seres humanos requerimos un poco de gris. El gris es feo si es excesivo, siempre, pero no hay quien no necesite usarlo al menos un poco. Por ejemplo, los pintores utilizan trazas de gris para darle fuerza y contraste a sus cuadros. La gente compra pantalones grises porque combinan con todo. Hay otros, incluso, que escriben gris y lo publican, o que cantan gris y se hacen famosos.
Por desgracia, yo no tengo talentos. Tuve que sacar mi gris de otra parte.
Me empiezo a poner nerviosa. Voy a hacerme un café. Hace unos dos meses que no me preparo uno, y la olla sigue sucia. Tal vez pueda deshacerme de mi ansiedad tallando. Pongo jabón, paso la esponja, ¿dónde está? Ya es tarde. Quedó de pasar a mi casa a las cinco y ya son las cinco quince. Aviento la olla. A la mierda con el café.
Me siento en el sillón y empiezo a morderme las manos. Me estoy volviendo loca. ¿Cómo no, si llevo todo el día sin consumir nada? Dijo cinco. Cinco cinco cinco. A lo mejor me haga bien bañarme. Me paro y me vuelvo a sentar. Claro que no. Golpeo el suelo con el pie varias veces, y entonces suena el timbre.
Mientras corro a abrir la puerta, pienso en la manera en que han cambiado las cosas. Quito el seguro. Un hombre entra. Antes, yo lo deseaba, ahora ya no me importa. Lo único que quiero es lo que trae. Le arranco la bolsita de las manos sin dirigirle siquiera la palabra y comienzo a preparar la mezcla. Me urge una dosis de tristeza.
Lo conocí hace un año, pero podrían haber sido diez. Él era exactamente igual que ahora. Pelo rapado, ropa descuidada, actitud indiferente: chico malo estereotípico. Platicamos en una reunión a la que me invitó el amigo de una amiga y me gustó. Le coqueteé descaradamente, pensando que le interesaba. Ahora sé que no. Sé que nadie te interesa cuando estás así.
Unos días más tarde lo vi en casa de un compañero del trabajo. Había poca gente y él decidió presentarnos su sustancia. Es buenísima, nos dijo, lo mejor que he probado. Deliciosa. Te tumba en un segundo, ya no te acuerdas de nada. Se llama tristeza.
Pasó el cigarro que preparó y le di una fumada. Con eso tuve: lloré en el sillón toda la noche. Qué maravilla. Desperté fresca, tranquila, sintiéndome como la digna sobreviviente de una tragedia. Me dio su teléfono y unos pocos días más tarde lo llamé para pedirle más.
Con los meses me di cuenta de que él no tenía amigos, ni los quería, estaba solo. Sin embargo, su sustancia sólo funcionaba bien en compañía: por eso iba a las fiestas, las reuniones, las comidas. Buscaba a alguien para compañero de drogas: yo llené perfectamente el puesto. Iba a mi casa y yo a la suya, y fumábamos en la sala, en silencio. Ninguno perturbaba el llanto del otro. Pronto dejé el trabajo y la compañía.
Mis antiguos amigos me advirtieron varias veces sobre el daño que este producto y este hombre me estaban haciendo; los ignoré. Por supuesto que lo sabía. Eso era toda su gracia. Creo que sólo él y yo podíamos entender lo que la tristeza significaba. Era el ansia de ordenar nuestra vida: nos hacía sentir que teníamos un papel en el mundo. Para que algunos fueran felices, nosotros debíamos sufrir. Éramos héroes.
Termino la mezcla y recuerdo la transición. Un día, dejamos de sentir que fumar nos hacía efecto y decidimos inhalar. Y finalmente, se me ocurrió. Directo a la sangre, funcionaría mejor así. Con manos temblorosas: liga, inyección. Inmediatamente siento cómo me tranquilizo. Un calor me recorre el cuerpo. Me acuesto sobre la alfombra sin decir nada y él me arranca la jeringa. Lo oigo caer junto a mí. Solloza. Me doy cuenta de que yo también tengo la cara húmeda y de que mi cuerpo se contrae. Su presencia ahí es parte del efecto: sola no podría llorar. Él tampoco. Dependemos el uno del otro.
Pasan varias horas, o al menos eso parece. Pienso en el gris. Un poco de gris en todas las vidas. Sonrío, y miro a mi alrededor. Y es entonces cuando me alarmo. Trato de moverme. Trato otra vez. Quiero gritar, pero no funciona. Todo comienza a verse borroso. Sé que él está demasiado dormido como para darse cuenta de lo que me sucede. No podrá hacer nada, y de todas maneras, ya es muy tarde.
Lo único que sale de mí es una risa sin sonido, irónica. Por supuesto. Cómo pude no darme cuenta. A mi alrededor, la mesa es gris, el sillón es gris, la alfombra es gris, mi compañero está vestido de gris y su pelo es gris; hasta mis manos son grises. Mi vida es un cuadro mal equilibrado. Aparentemente, pienso mirando el bol con la mezcla de tristeza, se me pasó la mano con el gris.
viernes, 10 de febrero de 2012
Pies fríos
lunes, 6 de febrero de 2012
martes, 31 de enero de 2012
lunes, 30 de enero de 2012
miércoles, 25 de enero de 2012
Fiestas cromáticas

Sólo lo sabemos nosotros. Nadie más. Cuando desaparecen las luces de todas las ventanas, brillamos de pronto.
Las plumas verdes se vuelven verdaderos volcanes. Las azules, ámbares ardientes. Las rojas, ritmos relucientes. Llegan estrellas para bailar con nosotros. Ya no están arriba, sino aquí. Jugamos a atraparlas.
La partida de las luciérnagas es nuestra alarma: se acaba el tiempo. Nos colocamos sobre las cercas o las ramas, para aparentar, y a gritos nos despedimos de la fiesta para siempre, o por unas cuantas horas.
lunes, 23 de enero de 2012
Advierto que no voy a escribir nada bonito. Necesito desahogarme.
Nunca me habia imaginado que un día estaría donde estoy hoy...
Nunca lo desee,
ni lo soñé,
nisiquiera me paso por la cabeza como una idea loca e imposible.
Y sin embargo aquí estoy... Creo que una parte de mi murió hace 11 días.
Estoy enojada.
Esto es lo que el destino me deparaba!? Tantas tardes soñando y trazando planes para esto?
Aquí se queda todo?
Pues PUTO destino.
y PUTO DINERO.