Lo malo de llevar un diario es que cuando lo lees revives miles de escenas que se te habían olvidado.
Hoy leí sobre París… Pero han sido tres Paríses diferentes, leí sobre los tres.
El primero estaba lleno de puentes, edificios dorados, ríos e
ingenuidad. El segundo era puro drama, que si esto y que si lo otro, de
pronto sucedía algo super emocionante o muy bohemio, como apostar por lo
que Hammas elegiría para nosotras o grafitear paredes con frases en
español; o puras lágrimas y corazones encogidos (ó más bien fué otra
cosa la encogida). Me parece que el mejor París fué el tercero, llegué
preparada y libre; Era amiga de las calles y del sucio Sena, incluso de
ese cielo eteramente encapotado… Y LA sonrisa… esa sonrisa con la que
sigo soñando aveces… Con la que compartí el mejor de los tres Paríses.
La sonrisa llegó anteanoche y me siento como tonta… Me río de todo y
hasta pensé, imaginé! que podía besarla… Pero Hoy a las 19 con 3, me doy
cuenta que no; Hay cosas que no pueden ser y esa es una de ellas, así,
me quedo con mis varios tomos de “París” , mis sueños y mi otoño árabe.
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