lunes, 27 de junio de 2011

Cosas que debes llevar en un avión

Mariposas en el estomago.
Un buen libro.
Mucho sueño para dormir las 11 horas que dura el vuelo.
Unos lentes buenos para ver a Coyota cuando sales.

Cosas que no debes llevar:

Vuelos sobrevendidos.
Asientos repetidos.
Cuellos y espalda adoloridos.
Escaleras descompuestas (mejor un elevador)
Una plancha(¿?)

En otras cosas: ya estoy en Paris.

martes, 21 de junio de 2011

MIEDO

MIEDO

Les quiero decir que le tengo miedo al cambio.
También el tengo miedo al sol, y al día. Miedo a lo que sigue.
Me da miedo perder lo que tengo, que las cosas no sean las mismas. Que los sentimientos evolucionen y que la gente crea lo que no tiene que creer.
Miedo a que me dejen de querer, a perder sonrisas y recuerdos. A que mi mamá este triste y que mis amigos crean que no los quiero.
A que me falten besos en la vida. A dejar de creer en mí, y en los demás. Miedo a crecer. A querer cada vez menos y correr cada vez más.
A que lo que digo de repente no tenga sentido, a verme como una tonta. A olvidar promesas, a dejar de intentar nuevas cosas, y a dejar de atreverme.
Me da miedo no darlo todo siempre, no tener tiempo para hacer más cosas, y no leer los suficientes libros. A no conocer lo suficiente a mi papá y a que mis hermanos crezcan creyendo que soy una bruja.
A no dar el mejor ejemplo, a no entrar a la universidad, a engordar 30 kilos. Me da miedo el mar, morir ahogada entre olas grandes. Mucho miedo de extrañar a la gente y a dejar de hacer lo que me gusta.
Me da miedo que el mundo se olvide de mí.
Me dan mucho miedo las cucarachas, y pensar en tener hijos porque me va a doler muchísimo.
Me dan miedo las montañas rusas. Los perros grandes que me ladran en el oído y me da miedo que mi familia se separe.
Me dan miedo las tijerillas que se metan a los oídos, y me da miedo solo pensar que un ginecólogo me revise.
Me da miedo no hacer el suficiente ejercicio, y el no aprovechar el tiempo que tengo. Me da miedo que ya no me quieras tanto y me da miedo no hacer lo que se debe hacer. Miedo a no decir la verdad, y a quedarme sola un día.
Todo todo eso me da miedo. Y seguramente poco a poco me dará más.

lunes, 20 de junio de 2011

Percepción Nocturna de la vida.

 Alcancé la felicidad momentaneamente al frotar mis pies con la parte fría de la sábana, hasta que se calentó y volví a los pensamientos oscuros.

sábado, 18 de junio de 2011

Carta a Coyota y al Barón Rojo de Cynara.

Queridos compatriotas:

Rogando a los vientos y a las tempestades que sean amables y que ayuden a que esta misiva llegue a tan excelentes destinatarios, les escribo a ustedes con el corazón en la mano, con el recuerdo de la primavera parisina fresco en la memoria y con el sonido de vuestras voces aún grabado dentro de mi.

No hay Atlántico que sea tan ancho como para que no lleguen hasta mi los rumorEs de vuestros pasos agitados: los del barón rojo con aquel detalle característico de acabarse siempre primero el talón de los zapatos (me pregunto qué calzará ahora; conocemos bien la historia de un bahúl que se extravió por correo y llegó a una pequeña isla antillana) y escucho también esos otros pasos, más suaves y silenciosos, de nuestra estimada mademoiselle coyota rompiendo los últimos restos de hielo de las aceras parisinas.

Será el viento, o la lluvia, o será la nostalgia lo que hace que en estas tierras lejanas todo me recuerde a vosotras. Será que el ruido de los trenes al pasar está por siempre ligado a evocaciones de m. Coyota bajo su paraguas, y que en estas latitudes todo acento extranjero recuerda de inmediato a cierto fonema que hace tan particular el habla de b. R.

Recorro mentalmente las calles de nuestro parís mientras fumo un habano y pierdo la cuenta de las noches que paso aquí gracias al licor local. Miro la luna y la pregunta se me antoja inevitable. ¿será que los tres miramos el mismo astro por las noches?

Ante la imposibilidad de la respuesta, queda la contemplación e -insisto- el ruego a los vientos para que esta carta llegue a ustedes antes de que cambien los tiempos.

A punto de embarcarme rumbo a un puerto nuevo y extraño, me he decidido colar a su fiesta y escribirles esta carta. ¡llegue a ustedes con las primeras flores y con el recuerdo de todas esas mañanas en que desayunamos pan con mantequilla y sal!

Salve (y abur)

Cynara

(18 julio 1911)

miércoles, 15 de junio de 2011

Carta a Coyota del Barón Rojo.

Las Antillas, Junio 15, 1911

Mademoiselle Coyota,
No sabe cuanta alegría llego a mi corazón con su carta, viendo la inmensidad azul extendida ante mis ojos y con los recuerdos y sentimientos que ha usted provocado en mi, algunas lágrimas escaparon sin que hiciera nada por detenerlas.
¿Por qué esa profunda pesadumbre cuando los dos sabemos que la primavera se acerca y con esta el momento de reencontrarnos por estas cálidas tierras? Estoy seguro de que recibirá usted el maravilloso bouquet de flores que le envío desde acá, son de su color preferido; mientras tanto contemple nuestro hermoso París, lleno de historias, historias que se dieron en capítulos interminables.
Respondiendo a su carta sé que en el fondo esta usted bastante contenta de sentirse así, de no haber vuelto, de estar siempre de ida aunque no supiera a dónde.
Hablando de mi llegada, sabia usted de antemano que no tenia el ánimo para salir de casa , pero estoy contento de poderle decir que junté el coraje y me aventuré a hacerlo, para dar un paseo con algunas amistades y como bien me dijo usted alguna noche, todas las dudas que albergaba desaparecieron al momento de vernos y estrecharnos las manos.
Algunos días siento que nunca debí de partir, que mi lugar estaba ahí, en el pont Neuf, en esas bancas frente a Raspail mirando las fachadas de los edificios y riendo de cualquier cosa que pasase por nuestras cabezas.
Supongo que al pasar el tiempo iré sintiendo menos y recordando más, pero que es, Oh queridísima Coyota, el recuerdo sino el idioma de los sentimientos?
Con la esperanza de escuchar de usted pronto.
Siempre suyo,
El Barón Rojo.

Carta de Coyota al Barón Rojo

Estimado Barón,
ha pasado ya tanto tiempo desde vuestra partida, y a la vez tan poco...Espero que haya llegado con bien a casa, y sin el hartazgo que suelen provocar los largos viajes en barco. ¡Atravesar el Atlántico no es poca cosa, después de todo! Y sin embargo, la gente sigue viniendo a París...
El invierno es duro sin usted, y el trabajo aún más. Me queda el consuelo de que se acabará pronto y que vendrán tiempos mejores. Aún así, en momentos como este, me parece que el Sol se ha ido de la ciudad...Por suerte, el futuro brilla: la primavera se acerca. Sé que pronto en mi jardín florecerán las Violetas.
Sí, París, con sus lluvias eternas y sus carruajes apresurados, su gente lejana; pero tan hermoso, tan brillante...A pesar de todo me alegra estar aquí. Creo que me conoce lo suficiente para saber que no me placen los salones y los bailes, sino más bien el barullo de los pequeños cafés en donde uno se come lo que le traen en vez de lo que pide.
Paseo a diario por los lugares a donde fui con las personas que quiero y que se han ido, bancas de secretos revelados, noches de caminatas, restaurantes azarosos...Pienso en donde llevaré a los que vendrán.
Aunque no parezca, va sonando la hora de volver a casa, incluso para mí. Mi deseo de verlo se cumplirá pronto, y también, espero, el de refugiarme en sus brazos. Sueño con nuestro futuro juntos, todos los días.
Por siempre suya,
Coyota
15 de Junio de 1911

sábado, 11 de junio de 2011

A...

BASTA!
Basta uno.
Olas en la calle, sombrillas derrotadas, zapatos empapados.
Basta dos.
Secretos divulgados... confesados... inimaginados.
Basta tres.
Lassi de mango y lassi de almendras, naan mixto.
Basta cuatro.
El cochino de Tepic.
Basta cinco.
Arroz con leche, me quiero casar, con una señorita que sepa bailar, ar, ar ar.
Basta seis.
85 puntos.
Basta siete.
Color sirena, sabor burbujas. Ganó el sol.
Basta ocho.
Amor, mandame un beso.
Basta nueve.
Hace frío afuera?
Basta diez.
Nos faltas Coyota, ladies night prontou. No te comas a cacahuet.

Violeta, Adana y el Baron rojo esperandote ansiosas.

viernes, 10 de junio de 2011

Nostalgia num.2

Te veo
en los dibujos del sol en la persiana.
Te saboreo
en los helados de pistache.
Te escucho
en el opus 90 número 2 de Schubert.
Te siento
en las noches sin luna.
Te leo
en la interminables notas que me esperaban al despertar.
Te sonrío
aunque ya no pienses en mi.

miércoles, 8 de junio de 2011

Me llaman las sirenas.

Orfeo cantó tan maravillosamente que anuló completamente su seductora voz.

martes, 7 de junio de 2011

Hace un año.

Te digo adiós si acaso te quiero todavía,
quizá no he de olvidarte pero te digo adiós.
No se si me quisiste... no se si te quería
o tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste y apasionado y loco
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No se si te amé mucho... No se si te amé poco,
pero si se que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo
y el corazón me dice que no te olvidaré.
Pero al quedarme solo... sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós y acaso con esta despedida
mi más hermoso sueño muere dentro de mí,
Pero te digo adiós para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en tí.

                        H.

La luna siempre va a estar ahí.

-una carta que me dieron hace un año, de las pocas que leo y re-leo una y otra vez sin cansarme.

Por la mañana

Primero te encuentras encerrada con una taza de café. Como que crees que mueres de ganas de verlo y si mueres de ganas de verlo.
Después piensas y re piensas, y cierras un ojo lentamente. La hipnotizada y ridícula estampida de chinches que duerme en mi cama se siente amenazada por ese mata insectos que voy a aplicar a mi colchón.
¿Será sano dormir en el colchón? ¿Si habrá chinches? Si no veo a las chinches, y solo amanezco picoteada... ¿Importará que haya chinches? ¿Será malo para la salud?
Despierto tarde y con ganas de compartir experiencias cotidianas.
Martita me prepara de desayunar, escucho a los animales gigantes que cantan a diario en mi jardín (pero cantan más en primavera) me pongo pijama me la quito y me pruebo mi ropa interior nueva. Pienso que me veo más delgada en las mañanas, pero tal vez sólo sea el efecto matutino de que no has comido en 8 horas. Después desayuno y me siento rellena y consentida. Veo a mi perrita y salgo a que me dé el sol por un ratito.
Como aprovecho yo mis mañanas.

A.

miércoles, 1 de junio de 2011

Sobre viajes.

Alegría, miedo, pánico incluso; entusiasmo, emoción, curiosidad, tranquilidad, presión, cansancio, orgullo; pasos de viejita y luego de enferma y luego de bailarina y luego de adolecente y luego de soñadora y luego de ratoncito y luego de elefante.
Las cosas para El Gran Viaje están listas.
Me siento sobre la maleta para cerrarla y al poner mi mano sobre ella me echo a llorar.
¿Cómo pueden ser posibles estas cosas? ¿De verdad lo logramos?
Soy cemento y polvo.