Érase una vez un sueño de un minuto:
una casa entre la jungla
de monstruos terribles
y de animales fantásticos.
Recuerdo barrancos al vacío,
un túnel con lejanos rastros
de furiosos españoles
o de indios acorralados.
Hubo acróbatas bailarines
y hasta dramas en la guerra,
peleas entre los nobles
y entre nosotros los plebeyos.
Hubo también un castillo
con nostálgicas banderas,
y una reina loca y bella
en un trono de zapatos.
Una tarde, navegando
sobre el barco-clavellina,
gritó el vigía:
¡Nubes de tormenta!
Gotas, primero;
torrentes, después.
El agua se llevó el barco,
la jungla y los monstruos,
el vacío interminable,
los españoles
junto con los indios,
las acrobacias y las ropas
de los nobles y plebeyos.
Se llevó el castillo,
Y las banderas;
se llevó también a la reina.
Todo se fue deslavando,
Y lloramos de rabia.
Luego, se deslavó también la rabia.
Fue un sueño.
Un sueño de diez años.
Me gusta... a ver si ya puedo comentar T_T
ResponderEliminarn_n qué bieen
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