Salgo girando la cabeza esperando verte en cualquier esquina,
conduciendo cualquier coche.
Mentiría si dijera que no ansío el momento en que nos encontremos
para que me hunda en esos ojos que tienes y sabes me recuerdan a todas esas tazas de café
que llegamos a beber juntos.
Mentiría también si dijera que antes de dormir no juego con esas imagenes impresas en lluvia helada,
perdiéndome en el sueño sin saber al despertar que es ó fue parte de la realidad... De mi realidad.
Pero no miento al decir que así como te odio,
te amo,
y que así como deseo verte,
deseo también que desaparezcas en las infinitas e intricadas callejas de la ciudad para nunca saber mas de ti.
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