sábado, 20 de agosto de 2011

Mis cien últimos amores.

   Decidí husmear en mi bahúl de tesoros esta tarde; Creo que nadie puede tener uno tan repleto como el mío.

Se trata de un bahúl que me regalaron una navidad con el claro mensaje de "llénalo de memorias".

Desde que lo recibí comencé a hacerlo, con corchos de fabulosas botellas de vino abiertas en noches de luna llena, flores secas que algunos chicos me han ofrecido, fotos , dibujos, collares, mapas, tarjetas, pases de metro, exámenes con respuestas interesantes, cartas de amor y un abanico.

Pasé al menos la mitad de la tarde leyendo de nuevo cada una de las cartas y cada uno de los poemas, mi corazón latiendo tan fuerte como en el mismo momento en que las recibí.

Me perdí en recuerdos y sensaciones, imaginé convesaciones imposibles con los autores de dichas ofrendas sentimentales.

Al levantarme no pude evitar sentirme ilusionada ante el espejo, que me devolvía la imagen de una esbelta joven de bello rostro sonrosado y grandes ojos oscuros.

Decidí tirar todo y comenzar de nuevo.


2 comentarios:

  1. Una nota sobre la memoria :-)

    El que fue ya no puede no haber sido: en adelante, este hecho misterioso y profundamente oscuro de haber sido es su viático para siempre. VLADIMIR JANKELEVITCH

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