Nuestras conversaciones de esa semana giraban en torno a la tristeza de haber perdido una casa. Nos dolía la imposibilidad de sus ventanas.
Melancólicas, arrojadas al vacío, nos complacíamos con acomodar los muebles en la imaginación, con pintar las paredes de un cuarto de color verde y jugar a que esos espacios podían albergar a la gente que vivía dentro de nuestro corazón.
(dos)
Por la noche, envueltas entre las sábanas, hablámabos en voz baja. Nuestras voces imitaban el sonido ahogado de las confesiones murmuradas al oído de una almohada.
(dos)
Por la noche, envueltas entre las sábanas, hablámabos en voz baja. Nuestras voces imitaban el sonido ahogado de las confesiones murmuradas al oído de una almohada.
Hablábamos de los libros que queríamos escribir. De palabras que eran ligeras y de palabras que eran pesadas, que se deslizaban con la lentitud de la mermelada sobre la mantequilla, dejando grumos.
Palabras que pesaban como las cortinas y que quedaban golpeando, incluso después de que las oyéramos pronunciar. Así las letras de la palabra c a s a.
Un preludio maravilloso!
ResponderEliminarBienvenida!!! Estoy encantado con que seas parte d enuestra super comunidad secreta ;)
Espero que este blog pueda ser para ti un poco como una casa.
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