jueves, 26 de mayo de 2011

Amor inglés

No quiero escribir de versos y despapayes, de besos escondidos y de abrazos en el parque.
No quiero escribir porque solo no quiero ahora.
Quiero recordar y sentir y pensar.
¿Cómo se llevan los recuerdos tan clavados?
¿Cómo nos llevamos a la gente y al sabor de un lugar? ¿Cómo de verdad podemos dividirnos en miles de pedazos y dejar parte de nosotros en otros lados, y en otras personas? sentimos demasiado... tal vez ese sea el problema. O ¿Siento demasiado?
Acabo de leer mi carta de porque quería entrar a la carrera. La escribí hace exactamente un año. ¡QUE HORROR DE CARTA!
¿Cómo podemos cambiar tanto, tan rápido?
De verdad ¿Ya pasó un año?
Parques, y besos y noches y cidra y amigos y monjas y lunas y meseros y gente y museos y vida y compras y “Pounds” y ciudad y caras y Londres y Londres y Londres.
Tengo una caja llena de recuerdos enfrente de mí. Una libreta y muchos abrigos. ¿Eso es lo que queda?
Solo pienso en estar ahí, en comprar cosas por una libra, en comer fresas gigantes inglesas. En verle la cara a mis jefas Lituanas. En empujar gente en el metro y leer periódicos gratis por la mañana. Ver todo lleno de anuncios de musicales y entrar a todas las tiendas pensando en que me lo podría comprar pero no lo haré porque quiero ahorrar. Y de ahí irme a trabajar y seguir y seguir trabajando. En ir a Hyde Park y pensar que toda la ciudad está conectada. Y en empujar a los turistas como si yo ya no fuera uno de ellos.
Quiero ir a Londres, y hacerle el amor y acostarnos juntos en el pasto y besarnos toda la noche.
PD. P E N E (por aquello de que es el mes erótico)
Adana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario