Super 8 y videos caseros
Aquel día en casa de mis tíos mi primo sacó la caja llena de películas viejas y el proyector. Pocas cosas son tan especiales que ver a tu padre y sus hermanos cuando eran pequeños jugando en la playa, al fondo el atardecer. Es casi como si estuviera yo ahí, observándolo todo.
Diciembre del 73, navidad en casa de los abuelos. Los bailes (y la calva) del tío abuelo Chavo al recibir su regalo. Y la sonrisa de mi tío al abrir su regalo. Nuevamente me encuentro ahí, a punto de recibir mi regalo.
El proyector se rompió justo con el video del ascenso al Popo de mi padre y mis tíos, de su grupo de alpinismo. Por unos segundos estuve ahí, escalando por la ladera nevada, sintiendo el frío en mis mejillas.
Unos días después mi madre sacó varios VHS de cuando mi hermano y yo eramos pequeños. Y vuelvo a vivir entonces aquella infancia maravillosa en mi casita en el bosque. Los cuentos de papá, aunque mi hermano se apoderaba del libro y luego ya no entendía ni veía nada. Los shows de canto y baile en la sala. Las tardes en la alberca inflable cuando habían visitas. El teatro guiñol y el columpio del árbol.
Antes grababamos tantas cosas. Ahora al ser tan fácil también se hace menos. Esos recuerdos y momentos encapsulados y unos minutos y segundos. Los momentos a los que nos podemos transportar con un simple "play" o con que sirva el proyector y no se queme la película.
No hay comentarios:
Publicar un comentario