domingo, 9 de junio de 2013

Hoy.


Que emocionante es la vida.

LALALALALALALALALA



WIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

sábado, 8 de junio de 2013

Máquinas del tiempo - Parte 2

Super 8 y videos caseros

Aquel día en casa de mis tíos mi primo sacó la caja llena de películas viejas y el proyector. Pocas cosas son tan especiales que ver a tu padre y sus hermanos cuando eran pequeños jugando en la playa, al fondo el atardecer. Es casi como si estuviera yo ahí, observándolo todo.

Diciembre del 73, navidad en casa de los abuelos. Los bailes (y la calva) del tío abuelo Chavo al recibir su regalo. Y la sonrisa de mi tío al abrir su regalo. Nuevamente me encuentro ahí, a punto de recibir mi regalo.

El proyector se rompió justo con el video del ascenso al Popo de mi padre y mis tíos, de su grupo de alpinismo. Por unos segundos estuve ahí, escalando por la ladera nevada, sintiendo el frío en mis mejillas.

Unos días después mi madre sacó varios VHS de cuando mi hermano y yo eramos pequeños. Y vuelvo a vivir entonces aquella infancia maravillosa en mi casita en el bosque. Los cuentos de papá, aunque mi hermano se apoderaba del libro y luego ya no entendía ni veía nada. Los shows de canto y baile en la sala. Las tardes en la alberca inflable cuando habían visitas. El teatro guiñol y el columpio del árbol.

Antes grababamos tantas cosas. Ahora al ser tan fácil también se hace menos. Esos recuerdos y momentos encapsulados y unos minutos y segundos. Los momentos a los que nos podemos transportar con un simple "play" o con que sirva el proyector y no se queme la película.

sábado, 1 de junio de 2013

Máquinas del tiempo - Parte 1

Diarios

El otro día ordenando mis cajones me encontré mis diarios viejos. No terminé de ordenar mis cajones y entre el montón de cosas que había sacado de ellos me senté a leerlos.

De pronto tengo 8 años otra vez. Embarcandome en la aventura de llevar un diario. Para mí era escribir lo que hacía en el día y contar sobre todo qué había comido y visto (o leido) era lo importante. Tenía un diario pequeñito, en forma de corazón y como era una hoja por día a veces no contaba todo, ponía "eso es otra historia" (como referencia a La Historia Interminable, quizás).

Tomo otro diario y entonces ya cumplí un año más. Ese diario me lo regalaron de cumpleaños. Mis secretos más importantes eran: "amo a un niño llamado Gerardo pero nadie lo sabe solo tu y yo. Quiero volar. Tengo dos pulseras de la suerte. Un día soñe algo padre".

Tengo 10 años y lleno mi diario de recortes. Me siento muy grande lo cual me emociona y a la vez me aterra. Empiezo a notar cambios en mi cuerpo. Cada semana me gusta alguien diferente.

Tengo 11 años y me siento sola. Casi no tengo amigos en la escuela y eso me deprime. Me refugio en mi diario ("eres el único al que puedo hablarle") y la lectura. Escribo sobre mis amigos imaginarios.

Tengo 12 años, y estoy peor que nunca, pero también porque me gusta ser dramática. Quizás he leído demasiado, pero me siento una heroína incomprendida, en espera de que se me presente una aventura. Soñando todo el tiempo, en mi príncipe azul, sobre todo.

Trece años y mi vida cambia para siempre. Nueva ciudad, nueva escuela. Espero nerviosa ahora sí tener amigos. El primer día de clases conozco al querido Barón Rojo. A Coyota y Adana las conocería poco después. Al fin amigos.

Trece años otra vez (aunque en realidad eran 14, pero nadie debe saberlo). Cada vez escribo menos, pero es porque estoy enamorada. Catorce (15, en realidad) y quince (16), sólo hay un diario por año, pero ya no escribo para mí, sino para Coyota y K. a los cuales les permito leer mis diarios.

Dieciseis (más bien 17), diario compartido.

Dieciocho. Diecinueve. No más diarios.

Veinte. Estoy de viaje por Europa con mi querida amiga Coyota. Aquellas aventuras con las que soñaba cuando tenía 12 años se están cumpliendo, pero ya no necesito a un príncipe azul.

Veintiun años. Nuevamente de viaje con Coyota. Esta vez recorremos el sur. Fue el año de los dos inviernos y de un romance de verano invierno (y otro de invierno invierno). De nuevas aventuras y aprendizajes.

Y entonces regreso al presente. Nuevamente empecé un diario para así, en unos años pueda volver a viajar en el tiempo, e ir al pasado.