Y Leyendo Cosas anteriores me inspiro. Me inspiro y siento caliente el cuerpo. Les agradezco a ustedes amigas por formarme y por ser parte de mi. Las quiero. Las extraño.
Le hablo a la inspiración ahora. no la inspiración que hace que den ganas de escribir sino a la inspiración que me hace, o que me haría crear historias. Les llamo a las historias, las invoco, les suplico que lleguen, que me permitan crear.
También le llamo a las fuerzas, y a las ganas, y a las energías, esas que hacen que unos salgan adelante y otros no. Porque que miedo da pensar que todo podría seguir igual, da miedo sentir que podríamos no cambiar nada, Da miedo no tomar las decisiones correctas, da miedo que de miedo porque igual y no hay por qué tenerlo. Por eso, pienso y medito. ¿Será presión mía hacia mi misma? ¿O será falta de ella? Muchas cosas salen de la boca para afuera. Pero ¿Quienes son los que llegan lejos? ¿Qué es llegar lejos? ¿Es importante? Siempre escribo con torbellinos en la cabeza y ya pasada de la media noche. Pero de verdad, ya las extrañaba.
Adana.
miércoles, 29 de mayo de 2013
sábado, 11 de mayo de 2013
Memorias del este para Cynara
"Me detengo frente a unas escaleras de piedra que suben la ciudad a los hombros del cerro.
Dubrovnik parece solemne con sus murallas golpeadas por el mar y por casi todo, con sus heridas mal parchadas, con su arquitectura de hace tiempo y de ahora...Sin embargo, estoy convencida de que esta ciudad está llena de callejones pícaros, traviesos. Las escaleras que me miran ahora son justo así. Se burlan poquito mientras se tuercen y se elevan porque tengo que seguirlas, aunque sea con la vista o con la nostalgia de ser niña.
Entonces, empieza. Veo caer desde el escalón superior un agua veloz y oscura que se dirige hacia mí con una fuerza increíble. Va a alcanzarme en unos segundos. No puedo protegerme ya. Justo en el instante en que debería golpearme y ahogarme irremediablemente, pasa de largo, se vuelve un pequeño río a mis pies que continúa su camino sin prestarme atención.
Miro hacia arriba, confundida. Llueve. Las calles de la ciudad se llenan de riachuelos silenciosos.
Sé que es por eso. Sé que es esa lluvia la que, a pesar de la amargura y el dolor, mantiene limpio el rostro infantil de Dubrovnik."
5 de abril del 2012
"En los días subsecuentes descubrí que parte importante del carácter travieso de Dubrovnik está en sus gatos. Los hay de todos los colores, sarnosos o saludables, huraños o amistosos. Están en todas partes.
Hoy fui a Montenegro y me pareció gracioso que el primer lugar donde nos detuvimos después de cruzar la frontera estuviera, en cambio, lleno de perros. La historia de la humanidad es tragicómica."
8 de abril del 2012
Dubrovnik parece solemne con sus murallas golpeadas por el mar y por casi todo, con sus heridas mal parchadas, con su arquitectura de hace tiempo y de ahora...Sin embargo, estoy convencida de que esta ciudad está llena de callejones pícaros, traviesos. Las escaleras que me miran ahora son justo así. Se burlan poquito mientras se tuercen y se elevan porque tengo que seguirlas, aunque sea con la vista o con la nostalgia de ser niña.
Entonces, empieza. Veo caer desde el escalón superior un agua veloz y oscura que se dirige hacia mí con una fuerza increíble. Va a alcanzarme en unos segundos. No puedo protegerme ya. Justo en el instante en que debería golpearme y ahogarme irremediablemente, pasa de largo, se vuelve un pequeño río a mis pies que continúa su camino sin prestarme atención.
Miro hacia arriba, confundida. Llueve. Las calles de la ciudad se llenan de riachuelos silenciosos.
Sé que es por eso. Sé que es esa lluvia la que, a pesar de la amargura y el dolor, mantiene limpio el rostro infantil de Dubrovnik."
5 de abril del 2012
"En los días subsecuentes descubrí que parte importante del carácter travieso de Dubrovnik está en sus gatos. Los hay de todos los colores, sarnosos o saludables, huraños o amistosos. Están en todas partes.
Hoy fui a Montenegro y me pareció gracioso que el primer lugar donde nos detuvimos después de cruzar la frontera estuviera, en cambio, lleno de perros. La historia de la humanidad es tragicómica."
8 de abril del 2012
sábado, 4 de mayo de 2013
Columpios
Un columpio es un enigma colgante. Nos pregunta por un
tiempo viejo en el cual subir y bajar significaban más o menos lo mismo. Un
tiempo que olía a metal y sudor. Un tiempo marcado por el rechinar de cadenas
mal engrasadas.
El enigma insiste para mí. Me acerco y me aferro a los
eslabones. Mi cuerpo es distinto de la última vez que traté de colocarlo ahí,
pero el juego todavía me acepta. Comienzo a moverme y me pregunto cuándo
aprendí a hacer esto, quién me enseñó. Me estiro para llegar arriba y la adrenalina
me alcanza las puntas de los pies. Más arriba porque hay algo allá, hay algo en
la línea imaginaria que todos trazamos, hay algo que quiero alcanzar desde que
era niño y veía el mundo moverse a velocidades extrañas; hay algo que quiero
alcanzar desde que soy niño otra vez y lo intento, adelante, atrás, adelante,
atrás. Otros pies siguen de pronto, por un instante, el ritmo de los míos. Sé
que buscan lo mismo. Sé que buscamos todos lo mismo: llegar hasta arriba,
romper el columpio. Y de pronto ahí está. Mis piernas se tensan y aguanto la
respiración: pasé allá, al otro lado. Las cadenas rebotan, bajo, vuelvo a
subir, de nuevo, de nuevo, no importa esa línea imaginaria porque ya no la
estoy viendo ya no está aquí ya la pasé ya qué importa ya no hay líneas por
este instante ya no hay líneas, tal vez luego el suelo y los pasos firmes pero
por ahora no hay nada más que la euforia arriba otra vez arriba siempre. Bajo
el ritmo. Me muevo suavemente, sin esfuerzo ya, tal vez es cierto y todo es
posible.
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