sábado, 22 de octubre de 2011
jueves, 13 de octubre de 2011
Al sur de la frontera, al oeste del sol.
conduciendo cualquier coche.
Mentiría si dijera que no ansío el momento en que nos encontremos
para que me hunda en esos ojos que tienes y sabes me recuerdan a todas esas tazas de café
que llegamos a beber juntos.
Mentiría también si dijera que antes de dormir no juego con esas imagenes impresas en lluvia helada,
perdiéndome en el sueño sin saber al despertar que es ó fue parte de la realidad... De mi realidad.
Pero no miento al decir que así como te odio,
te amo,
y que así como deseo verte,
deseo también que desaparezcas en las infinitas e intricadas callejas de la ciudad para nunca saber mas de ti.
jueves, 6 de octubre de 2011
Érase una vez...
Érase una vez un sueño de un minuto:
una casa entre la jungla
de monstruos terribles
y de animales fantásticos.
Recuerdo barrancos al vacío,
un túnel con lejanos rastros
de furiosos españoles
o de indios acorralados.
Hubo acróbatas bailarines
y hasta dramas en la guerra,
peleas entre los nobles
y entre nosotros los plebeyos.
Hubo también un castillo
con nostálgicas banderas,
y una reina loca y bella
en un trono de zapatos.
Una tarde, navegando
sobre el barco-clavellina,
gritó el vigía:
¡Nubes de tormenta!
Gotas, primero;
torrentes, después.
El agua se llevó el barco,
la jungla y los monstruos,
el vacío interminable,
los españoles
junto con los indios,
las acrobacias y las ropas
de los nobles y plebeyos.
Se llevó el castillo,
Y las banderas;
se llevó también a la reina.
Todo se fue deslavando,
Y lloramos de rabia.
Luego, se deslavó también la rabia.
Fue un sueño.
Un sueño de diez años.