viernes, 18 de diciembre de 2009

De pastel de chocolate y comidas familiares.

Se encuentra usted en una cena importante, discutiendo sobre banalidades y comiendo pastel, cuando de pronto alguien aborda el tan temido tema: la política. Usted jamás lee el periódico y de noticias lo único que sabe es lo que a veces dice Televisa. ¿Cómo puede pretender que entiende perfectamente de lo que todos hablan, sin tener que pensar un solo segundo al respecto? Aquí tiene una práctica guía para lograrlo.

1- Afirme categóricamente, y con expresión consternada, que todos los políticos son unos corruptos.

2- No tome partidos en la discusión y evite comprometerse: critique sin discriminación a unos y a otros.

3- Comente todos los aspectos a su alcance sobre la vida personal de los políticos (pues de eso seguramente sí está enterado: los chismes siempre corren mucho más rápido que las propuestas).

4- Invente rumores espontáneamente mientras habla (seguro nadie tendrá argumentos para probar lo contrario).

i. Si tal rumor se refiere al Peje, mejor. No importa lo que diga, todos le creerán. Tome como ejemplo aquella fábula tan difundida que hablaba sobre cómo este último pretendía quitarles las casas a los ricos y dividirlas para alojar familias de bajos recursos.

ii. Empiece todas sus frases diciendo: “Está comprobado que…”

iii. Procure siempre orientar sus historias hacia teorías de conspiraciones y complots.

5- Apréndase de memoria todos los datos mencionados durante la plática para comentarlos en la siguiente en la que participe.

Más información les será proporcionada en la siguiente entrada del blog. Buenas noches.

Atentamente, Coyota.


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