martes, 22 de diciembre de 2009

De física y galletas


Toda la secundaria nos enseñaron que "la materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma". La física dice que no es cierto. Según Einstein, la materia y la energía son intercambiables. Es decir, se puede convertir en energía la materia y en materia la energía.
Y según una teoría derivada de esta última, en una fracción muy pequeña de tiempo, se puede crear materia a partir de la energía. La materia creada debe tener una carga neutra, por lo tanto, para cada materia que se forme debe haber una antimateria. Y ambas se encuentran después de un instante, para, con esto, desaparecer.
Es decir, en todo "vacío", hay materia y antimateria que se forman, se desplazan, se encuentran y desaparecen. Y una nueva teoría sobre el origen del universo dice que eso somos nosotros, materia formada de la energía, que se desplaza en el vacío, en camino a encontrarse con su antimateria para desaparecer.
El universo es mucho menos que nada, mucho menos que un instante en el vacío.
Frente a una visión tan aplastantemente real, lo único que nos queda es lo nuestro, lo esperado y lo soñado y lo percibido y lo encontrado y lo alcanzado y lo vivido. La nada es tan grande que nos deja sólo el ahora, sin destino ni dios ni futuro. La nada es tan grande que nos hace libres.

Atentamente, Coyota.

P.D: si llegué a una mala interpretación de la física, lo cual es probable, háganmelo saber (con paciencia y sin enojo, que esto no es mi terreno).

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