viernes, 15 de noviembre de 2013

Diagnóstico

Síntomas:

Perder el hilo de la conversación -y tener que disimularlo después- por estar pensando en él.
¿Mariposas en el estómago? Más bien como una estampida de caballos desbocados.
Sonrisa boba permanente.
Ese progresivo deseo de pasar el mayor tiempo posible con él, casi imperceptible al principio y casi insoportable al final.
El continuo debate interno entre mirarlo todo el tiempo o no mirarlo para que no sospeche nada. No hay que ser tan obvia.
Aunque al final da igual, porque todo el mundo se entera.
El cliché de la primera cita: cine y cena, ¿por qué no?
El temor absurdo -pues ya sabes que el sentimiento es mutuo- de dar el primer paso, no vaya a ser que no le guste.
Una vez que lo besas por primera vez -o te besa, ya no sabes qué fue primero si el huevo o la gallina- no quieres dejar de hacerlo.


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