Síntomas:
Perder el hilo de la conversación -y tener que disimularlo después- por estar pensando en él.
¿Mariposas en el estómago? Más bien como una estampida de caballos desbocados.
Sonrisa boba permanente.
Ese progresivo deseo de pasar el mayor tiempo posible con él, casi imperceptible al principio y casi insoportable al final.
El continuo debate interno entre mirarlo todo el tiempo o no mirarlo para que no sospeche nada. No hay que ser tan obvia.
Aunque al final da igual, porque todo el mundo se entera.
El cliché de la primera cita: cine y cena, ¿por qué no?
El temor absurdo -pues ya sabes que el sentimiento es mutuo- de dar el primer paso, no vaya a ser que no le guste.
Una vez que lo besas por primera vez -o te besa, ya no sabes qué fue primero si el huevo o la gallina- no quieres dejar de hacerlo.
viernes, 15 de noviembre de 2013
martes, 5 de noviembre de 2013
Escenarios posibles
Le digo que lo amo, me rechaza.
Le digo que lo amo, me dice que él sólo me quiere como amiga.
Le digo que lo amo, y luego lo echo a perder.
Le digo que me gusta, yo no a él, las cosas se ponen incómodas después. Ya ni siquiera podemos ser amigos.
Le digo que me gusta, se rie.
Él me dice que me ama, pero tengo demasiado miedo de echarlo a perder y no acepto.
Él me dice que me ama y él me dice que me ama, no puedo decidir.
Él me dice que me ama, pero a mí sólo me gusta.
Él me dice que me ama, pero que prefiere que seamos amigos, pues él también tiene miedo.
Nunca tengo el valor suficiente y jamás digo nada.
Él tampoco lo tiene.
Quedamos siendo amigos, pero quizás, no era eso lo único que quería.
Mi cabeza explota.
Mi corazón explota.
Le digo que lo amo, me dice que él sólo me quiere como amiga.
Le digo que lo amo, y luego lo echo a perder.
Le digo que me gusta, yo no a él, las cosas se ponen incómodas después. Ya ni siquiera podemos ser amigos.
Le digo que me gusta, se rie.
Él me dice que me ama, pero tengo demasiado miedo de echarlo a perder y no acepto.
Él me dice que me ama y él me dice que me ama, no puedo decidir.
Él me dice que me ama, pero a mí sólo me gusta.
Él me dice que me ama, pero que prefiere que seamos amigos, pues él también tiene miedo.
Nunca tengo el valor suficiente y jamás digo nada.
Él tampoco lo tiene.
Quedamos siendo amigos, pero quizás, no era eso lo único que quería.
Mi cabeza explota.
Mi corazón explota.
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